¿Te has preguntado algo tan elemental como: Porqué yo soy yo? ¿Porqué me llamo así, fue homenaje o venganza; porqué nací hombre, mujer o Pablito Ruiz; porqué soy un moreno irremediable o una rubia que siempre quiere andar bronceada; porqué soy mexicano y no inglés, o porqué nací en Kamchatka y no en Maputo; porqué tengo que soportarme todos los días, o estoy tan cargado de virtudes que tengo que compartirlas por justicia divina?
Bueno. Yo creo que yo soy yo, una pieza media compleja que aún no encaja en ciertas categorías (o que me han corrido de ellas), por varias cosas: nombre por venganza, de ojos color brandy (con coca cola) por herencia, gordo por sedentario, hipocondriaco por entretenimiento (en lo que encuentro qué hacer con mi vida, como que la enfermedad me mantiene ocupado), escritor por deseo más que por talento, ateo por conclusión y quizás una mujer puta en la otra vida.
Uno es y es irrepetible (gulp!), y aunque en la adolescencia se presentan los primeros cuestionamientos, llegadas un par de décadas en que se vislumbra cierto recorrido, empieza uno a cuestionarse otra vez ¡cómo chingados le hizo para ser lo que se hizo! Tanto para bien como para mal. Sea que estés viéndote en una portada de revista o en la orilla de lo que quedó de tu casa recién quemada. Uno se lo pregunta.
Claro, pesa la genética y la educación elemental de la casa, la escuela y la calle; se conjuga con los ambientes en que se desarrolla uno, esos lugares o personitas que te rodearon; nos componen cosas que olvidamos, sea porque las enterró el tiempo (aquellos primeros libros) o porque los intentamos mandar al sótano de la conciencia (aquella escena de sexo que ya de adultos pensamos “¡pero si aquello fue de antología!”); nos dan forma los éxitos y el ego, la ambición y los deseos, lo mismo que los malos hábitos, la imagen que queríamos de nosotros mismos o las casualidades, accidentes, la suerte o esa prisa con que nos alcanza el destino. El carácter, el ánimo, la predisposición. ¡Son tantas cosas!
¿Tú te has preguntado porque eres lo que eres, y qué eres? Pregúntale al fulano que tengas enfrente porqué él es él. Sería una buena plática, aunque hay que advertirte que tu entrevistado, probablemente, te pedirá una doble ración de ese vaso que estás bebiendo.
Que ondas modesto., chido el blog., y como siempre tu siempre tan chingon para escribir.
ResponderEliminarEse Modesto... solo una observación... se escribe: Por qué y NO porque, cuando es pregunta :)
ResponderEliminarAhí la llevas... jajajaja... buenas letras como siempre!
Se puede escribir de los modos, pero en este caso sí tienes razón jaja. Volviste a con los jipies? A ver si me hago compa de su blog, son temas interesantes, saludos.
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