Ésta frase es de Óscar Wilde, el ícono gay más famoso de todos los tiempos, pero también uno de los autores más citados por sus aforismos (esas frases, como ésta usada, que resultan ser auténticos balazos del pensamiento: violentos y certeros).
Venga esta frase para este tema, que es que, cuando platicamos algo siempre sale alguien que ha vivido más que tú, alguien que le ha pasado eso mismo pero multiplicado por mil, son personas que frecuentemente tienen vivencias más EXTREMAS!
Ejemplos: dos. Uno: me quejo de una dolencia en la espalda y hasta me promuevo como muestrario para un masajista, pero mi madre dice que “¡Eso no es nada! Tú no sabes lo que es te duela esto y esto otro”. Dos: digo que no tengo dinero porque una financiera me ha sacado hasta las muelas, que debo toda mi quincena, y un hermana dice “Pero si tu vives entre las nubes, ¿deudas?, deudas las que tengo yo, yo no me quejo”. Y cuando te dicen esas cosas, la respuesta es que uno se quede callado y hasta se sienta modesto en su sufrimiento, que uno baje la mirada y piense “Bueno, yo nomás decía!”
Esta plática sería perfecta para sacar recuerdos ingratos, pero paradójicamente presumibles, de esa colección privada de nuestra Egoteca. Platiquemos, ¿y qué es eso malo que parece insuperable? Una vez no dormí en 2 días luego de una farra que agarre ¡solo! Fue un guaca-tour por las zonas más bajas de mi pueblo, y no léase baja porque estaban en un hoyo, sino por la inmoralidad indemne de esas pajarillas a las que cantaba Napoleón y la horda de barbajanes que merodean esos negocios. El guaca-tour incluía prostis maduras de sonrisas falsas y ricachones de bigote blanco, pero no de canas sino de ciertos polvos. Claro, no ha de faltar quien presuma que él pasó ¡una semana de parranda! …Y luego gasté mi último cheque de un trabajo temporal en otro de esos guaca-tours, puro dinero auténticamente desperdiciado y que hasta la fecha me duele en los bolsillos. Y claro, no ha de faltar quien diga que se gastó nomás unos 10 mil en un mariachi contratado para el patio de la casa.
No, si cuando nos lo proponemos, podemos ser más melenudos que Sanzón y más desvergonzados que Adán antes de la hoja de parra (remember: el primer bikini naturista de la historia). Puedes hacer el experimento y contarle a tus cuates tu despilfarro, golpe o canallada más fuerte, y darles piola para concluirles con la sabia frase de Wilde: ¿Verdad que… “Nada envanece tanto como el haber pecado”?
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